I CONCURSO LITERARIO PROSA Y POESÍA
ASOCIACIÓN CAUCANA DE ESCRITORES CAPITULO NORTE COLOMBIA
EL LUCERO
Seudónimo: F.P.
Los Robles, 8 de diciembre, 1978
… y, después vamos a extrañarnos como locos. Después vamos a estar todo el tiempo pensando en esto o aquello que hicimos juntos.
Sí, después de las vacaciones, cuando se termine el verano, vamos a extrañar los juegos en la playa, el árbol de la casita, las mañanas de pesca con el nono. Nos vamos a acordar de los budines de la abuela, de la leche de la tarde, de juntar caracoles y ponerlos en fila o hacer dibujos en el jardín.
Porque estar de vacaciones en la casa de los abuelos en la costa es siempre divertido. Juntarnos los cinco, hablar hasta tarde desde la cama, jugar a los almohadonazos y, lo más lindo, cuando llueve las tortas fritas de la abuela y sus historias.
Y sí, después te voy a extrañar. Cuando pasen las semanas y no te vea. Cuando esté en el colegio y piense que vos estás con tus amigas de la escuela de las monjas. Me voy a acordar de la otra tarde, cuando fuimos juntos a la huerta a buscar tomates para la ensalada, y debajo de las plantas, con ese olorcito tan especial, te agarre da la mano y vos no me soltaste. Me voy a acordar que te miré fijo y te pusiste colorada. Que te quedaba tan lindo en los cachetes…
Cuando estemos otra vez en Buenos Aires, cuando me levante y no desayune con vos, me voy a acordar de estos momentos que ahora estamos viviendo. A vos te va a pasar lo mismo, estoy seguro.
Aunque los más chicos nos carguen, aunque la abuela se sonría y el nono me guiñe un ojo, no me importa si ya se dieron cuenta. Es cierto, ¿y qué hay con eso?
Es tan lindo ver caer la tarde leyendo los dos la misma revista, o mirando cómo las nubes van oscureciendo el día y el sol se acuesta del otro lado del mar. A vos te gusta mirar el horizonte y a mí también. A lo mejor, los dos estamos pensando en lo mismo y no lo decimos.
Ayer, cuando estábamos en la galería del costado, sentados en las baldosas, y vos descubriste al lucero, porque esa estrella que aparece primero y brilla más es el lucero, y me dijiste que te gustaba tanto, yo te contesté que si querías te la regalaba, así teníamos una estrella de nosotros para cuando se terminaran las vacaciones. Así cuando vos las mires yo la voy a mirar igual, a la misma hora, como en ese momento, y estaríamos juntos otro ratito. Te pusiste colorada y me dijiste que bueno, y apoyaste tu cabeza en mi hombro y nos quedamos callados, como dos tontos. Pero fue tan lindo.
Sí, cuando lleguen los días de deberes, de catecismo y de mandados, yo voy a pensar en vos y estoy seguro de que vos vas a pensar en mí, en estas vacaciones, en todo lo que estamos descubriendo juntos. Pero hoy todavía no, hoy sigamos mirando el cielo, descubramos en las nubes formas y figuras, pongámosle nombres raros, que nos hagan matar de risa.
Vayamos a buscar los tomates de la mano, aunque los chicos se diviertan y nos hagan burla. Yo te defiendo, porque son unos zonzos.
Qué se van a imaginar que te quiero en serio y para toda la vida, aunque seamos chicos…
Los Robles, 8 de diciembre, 2008
Y ahora, ¿qué?
Pasaron treinta años y no me olvido de nada, pero ni vos ni yo estamos en la costa, ni está el nono con la pesca, ni la abuela, ni vamos a la huerta a buscar tomates.
Ese verano fue el mejor de mi vida. No sé si de la tuya.
Nos vimos tan poco después…
No es que siga enamorado, es el saber que estuve enamorado por primera vez, y fue lindo y tierno.
Fue dulce, con la inocencia del primer beso con labios cerrados, las primeras manos juntas, el rubor de tu cara. Tantas cosas…
Pero pasó el tiempo. Sé que te fuiste a Francia, que seguiste allá tu carrera de Bellas Artes.
Yo sigo yendo de vez en cuando a la costa.
Ahora con mis chicos, y sigo juntando caracoles en la playa, que después ponemos en fila en el jardín.
… y sí, te sigo extrañando, ahí en la galería, justo cuando aparece el lucero…
Asociacion Caucana de escritores-Capitulo Norte
jueves, 23 de septiembre de 2010
2-CONCURSANTE EXTRANJERO, TEMA:POESIA:REVELACIONES
I CONCURSO LITERARIO PROSA Y POESÍA
Asociación Caucana de Escritores Capitulo Norte Colombia
REVELACIONES
Seudónimo: TALISMÁN
I.-
“…La soledad. / Esa clausura / donde la sombra se arrodilla…”
Ana Emilia Lahitte
Será así nomás.
Habrá que darse cuenta que lo normal es relativo.
Por eso, no habrá asombro si vemos al gallo de la veleta, erguido en el pararrayos /horizontal mirando al sur.
Será así nomás.
Hay que entenderlo. Hacemos leyes absurdas para que no se cumplan, o si.
Según convenga.
Entonces,
a qué alarmarse si para tocar el Amor tenemos que descubrir las colinas linderas,
/que están atrás del asteroide.
Ésas, que el sol no nunca ilumina. Siempre sombra arrodillada
Será así nomás.
Las gotas de la lluvia se deshacen en agujeros amarillos y bailan rítmicamente, saltando /cualquier charco.
La cresta de la ola es una mezcla de algodón y nube, pero cuando cae se transforma en /látigo que aún sigue siendo tenue, aunque hiera.
Será así nomás.
Las cosas se ven a través de los cristales y ninguno huele igual, ni con la misma /nostalgia.
Todo es según quién lo utiliza.
Ahí está el secreto. No es lo otro, ni las cosas.
Es uno, con todos sus aciertos y todas sus derrotas prendidas en la piel,
metidas por los huesos que arrastramos en medio de los años, mezclados con los días.
Es uno,
con esas alegrías que enturbian el aliento, o secan la mirada porque ya no hay.
Será así nomás.
Lo malo es que habrá que acostumbrase.
II
(…evanescente perfume de agonía…el hilo de diamante que une la soledad al vacío…
…irrealidad de las horas…) Liliana Díaz Mindurry
Llegó hasta el borde, dibujó el contorno
para que al llegar la encuentre.
Ahí sola en su espera tejió sueños.
Ensayó romanzas con la suavidad del caracol que se desliza
por una hoja en el baldío.
Procuró tener la mesa lista. El festín lo esperaba, las velas encendidas,
pero.
Lastimando sus manos en un
evanescente perfume de agonía el hilo de diamante que une la soledad al vacío,
se dio cuenta de que nunca esa mentira de las horas eran para conformar el árido /abandono.
Aunque la sangre se agite y camine por el cuerpo.
Faltan:
Las velas, el hilo, y la agonía. El vacío, y los sueños.
III.-
“…Llega un día en que la peluca pierde el pelo,
el tabaco tiñe los dedos, los dientes caen uno a uno…” Griselda García
Siempre idéntico, minucioso,
llega sigilosamente, con precisión relojera. Sea anuncia,
pero ¿quién le hace caso?
Dedos sordos. Pestañas mudas.
Y la piel, acre con sabor a sal.
Llega, y en la meta
no hay trofeos.
IV.-
“… como si acabara de nacer o regresar de un país lejano…”
Juntacadaveres – J. Onetti
Casi lo mismo
Un ida y vuelta, un llegar y otro llegar, no siempre para quedarse.
Nacer o volver de un país lejano.
Reencontrar. Reconocer. Revivir.
Todo se parece, o no. Volver, ¿partir?
Algún día.
Ahora llanto apretado, ahora temblor, gritos, frío.
Volver.
Aguasal que corre hasta más allá de los dientes, abrazo de susurros.
Casi igual, parecido, y sin embargo.
Aunque yo piense que en realidad podría ser lo mismo.
La despedida: también salobre, fría.
Un estremecimiento.
La diferencia: un ataúd en vez de cuna.
Asociación Caucana de Escritores Capitulo Norte Colombia
REVELACIONES
Seudónimo: TALISMÁN
I.-
“…La soledad. / Esa clausura / donde la sombra se arrodilla…”
Ana Emilia Lahitte
Será así nomás.
Habrá que darse cuenta que lo normal es relativo.
Por eso, no habrá asombro si vemos al gallo de la veleta, erguido en el pararrayos /horizontal mirando al sur.
Será así nomás.
Hay que entenderlo. Hacemos leyes absurdas para que no se cumplan, o si.
Según convenga.
Entonces,
a qué alarmarse si para tocar el Amor tenemos que descubrir las colinas linderas,
/que están atrás del asteroide.
Ésas, que el sol no nunca ilumina. Siempre sombra arrodillada
Será así nomás.
Las gotas de la lluvia se deshacen en agujeros amarillos y bailan rítmicamente, saltando /cualquier charco.
La cresta de la ola es una mezcla de algodón y nube, pero cuando cae se transforma en /látigo que aún sigue siendo tenue, aunque hiera.
Será así nomás.
Las cosas se ven a través de los cristales y ninguno huele igual, ni con la misma /nostalgia.
Todo es según quién lo utiliza.
Ahí está el secreto. No es lo otro, ni las cosas.
Es uno, con todos sus aciertos y todas sus derrotas prendidas en la piel,
metidas por los huesos que arrastramos en medio de los años, mezclados con los días.
Es uno,
con esas alegrías que enturbian el aliento, o secan la mirada porque ya no hay.
Será así nomás.
Lo malo es que habrá que acostumbrase.
II
(…evanescente perfume de agonía…el hilo de diamante que une la soledad al vacío…
…irrealidad de las horas…) Liliana Díaz Mindurry
Llegó hasta el borde, dibujó el contorno
para que al llegar la encuentre.
Ahí sola en su espera tejió sueños.
Ensayó romanzas con la suavidad del caracol que se desliza
por una hoja en el baldío.
Procuró tener la mesa lista. El festín lo esperaba, las velas encendidas,
pero.
Lastimando sus manos en un
evanescente perfume de agonía el hilo de diamante que une la soledad al vacío,
se dio cuenta de que nunca esa mentira de las horas eran para conformar el árido /abandono.
Aunque la sangre se agite y camine por el cuerpo.
Faltan:
Las velas, el hilo, y la agonía. El vacío, y los sueños.
III.-
“…Llega un día en que la peluca pierde el pelo,
el tabaco tiñe los dedos, los dientes caen uno a uno…” Griselda García
Siempre idéntico, minucioso,
llega sigilosamente, con precisión relojera. Sea anuncia,
pero ¿quién le hace caso?
Dedos sordos. Pestañas mudas.
Y la piel, acre con sabor a sal.
Llega, y en la meta
no hay trofeos.
IV.-
“… como si acabara de nacer o regresar de un país lejano…”
Juntacadaveres – J. Onetti
Casi lo mismo
Un ida y vuelta, un llegar y otro llegar, no siempre para quedarse.
Nacer o volver de un país lejano.
Reencontrar. Reconocer. Revivir.
Todo se parece, o no. Volver, ¿partir?
Algún día.
Ahora llanto apretado, ahora temblor, gritos, frío.
Volver.
Aguasal que corre hasta más allá de los dientes, abrazo de susurros.
Casi igual, parecido, y sin embargo.
Aunque yo piense que en realidad podría ser lo mismo.
La despedida: también salobre, fría.
Un estremecimiento.
La diferencia: un ataúd en vez de cuna.
jueves, 19 de agosto de 2010
1.-Concursante extranjero: Cuento-Un Dinosaurio azul
UN DINOSAURIO AZUL
Cuento Corto
04/08/2010
CALCANTE
CAPITULO I - EPOCA ESTIVAL
Una tarde de julio, recostado en un bolardo del muelle de Savannah mientras observaba el declinar del sol después de un caluroso día de verano, Teodardo Albarracin esperaba la señal del contramaestre para abordar el carguero “Delmonte” que lo transportaría hasta el puerto de Le Havre, en Francia; así se sumergió en sus recuerdos de lo que había sido su paso por la Florida, Texas, Carolina del Norte y Georgia, a donde había llegado hacia dos años en busca de paz y estabilidad económica, que a sus cincuenta y cuatro años le asegurara un devenir tranquilo.
Recordó los años que se dedico a la cría extensiva de ganado en los llanos que comparten Colombia y Venezuela, y tuvo la oportunidad de observar y conocer sobre el ganado vacuno en establecimientos de cría masiva, en donde las condiciones estacionarias determinan el comportamiento de los animales en el hato, respondiendo a las condiciones naturales en forma predeterminada con ciclos exactos y de acuerdo al calendario.
Entre las especies propias de la región el caso del ganado vacuno es representativo. Existen en esta zona, tres estaciones muy marcadas. La primera empieza a mediados de Diciembre y concluye a finales de Marzo se caracteriza por la escases de lluvias y durante los meses de Diciembre y Enero, se asemeja a la época de primavera. El nacimiento de becerros es masivo y se prolonga hasta Abril temporada en la que se inician las lluvias.
En los meses de Febrero, Marzo y Abril, paren las vacas rezagadas, se asemeja a la época de verano, se reseca la tierra y la sequía llega en el mes de Marzo; para Marzo y Abril la mayoría de la vacada entra en celo nuevamente y todos los toros inician el apareamiento Es la época en que la torada tiene una actividad febril, con batallas violentas –a veces mortales- entre los toros jóvenes y los adultos, para cubrir a las novillas primerizas y a las vacas en celo.
Es en Mayo cuando se inician la tercera estación, donde las lluvias torrenciales mantendrán totalmente anegado el llano; esta estación va desde Julio hasta principios de Diciembre.
Así todas las vacas en condición de parir deberán quedar preñadas a principio de Mayo, de tal manera que inicien la época de partos cuando las condiciones climáticas son benévolas y las plagas hayan desaparecido y así los terneros recién nacidos puedan sobrevivir, este comportamiento lo hacen de forma natural, sin la intervención del hombre.
Estos fenómenos climáticos estacionales determinan un comportamiento especial de los toros, normalmente se cree que donde está el hato de vacas, allí estarán los toros y esto ocurre de Diciembre a Julio, pero a principio de Agosto poco a poco los toros más viejos se van aislando de la vacada y son los toros jóvenes que están iniciando el servicio los que más se demoran en abandonar el hato; Para Octubre absolutamente todos los toros se alejan y permanecen totalmente aislados de las vacas, nunca se mezclan, y persisten a gran distancia de las hembras desde Agosto hasta finales de Noviembre.
Así mismo algunas vacas viejas y novillas díscolas deambulan esporádicamente separadas del conjunto.
Vino a su memoria este fenómeno de asociación, al repasar lo que había sido su vivencia en la Florida durante los dos últimos años, en donde muchos de los hombres y mujeres entre los treinta y los sesenta años que también llegaron tras la ilusión, se comportan igual; pareciera que se aislaran de sus hatos y se dieran cita en esta zona del potrero, son miles con un comportamiento semejante y todos por causales similares, al igual lo hacen algunas mujeres maduras y jovencitas que no han podido encontrar estabilidad.
Para Tercio, Alfredo, Antonio, Alberto, Marino, Manuel, Oscar, Ariel y miles más; es el Octubre de sus vidas, se han alejado de sus parejas y de sus parajes. Desde diversas latitudes y distintos países van llegando a estas dehesas para reunirse; están como los toros viejos, tomando un respiro, cargando baterías, a la expectativa, a la espera que concluya la época invernal de sus vidas, para reiniciar el apareamiento en la próxima primavera.
Apacentados alguna vez en buenos pastos, casi todos han tenido hijos y tal vez fortuna, pero hoy, todos han venido en busca de nueva vida, a restañar las heridas que dejaron los combates de Abril, a recobrar las fuerzas a buscar nuevas oportunidades, a cambiar de hato, a buscar nuevas mujeres. Otros solo llegan a mugir por lo que no hicieron. Son pastos apropiados, miles de mujeres separadas con uno y dos hijos hacen lo mismo, emigraron a estos potreros de la Florida en donde florecen otros pastos de ilusiones y esperanzas. Todas están dispuestas a permitir el galanteo de los toros viejos y experimentados, que yacen tranquilos y a la expectativa, tratando de buscar con estos la estabilidad que les asegure un futuro estable. Allí se encuentra la mujer de primer parto, la que tiene dos y tres hijos que aún están criando, solas, sin esposo y en busca de compañero.
CAPITULO II - PARA EL DESCARTE
Recordaba a Liliana quien llego a la Florida procedente de una pequeña población del Norte del valle del Cauca en Colombia, durante su vida conformo un hogar del que le quedaron dos hijas después de enviudar, estas ya casadas la mayor con dos hijos y la segunda separada y con un hijo asumió la manutención de su madre que sin bienes de fortuna y sin mayor educación quedo expuesta a vivir el resto de su vida en la miseria.
Mujer de cincuenta y tres años cumplidos, de baja estatura que padecía por herencia una acentuada despigmentación cutánea que le cubría gran parte del rostro y casi la totalidad de su cuerpo. Este carate le daba una apariencia desagradable, la que sumada a su carácter de difícil trato, siempre malhumorada, tratando de manipular continuamente los sentimientos de su hija para lograr sus objetivos; de igual manera, era el tormento de su nieto de nueve años, nunca lo dejaba en paz, reñía continuamente con los inquilinos que le ayudaban a su hija a cumplir con las obligaciones de la renta.
Cuentan sus inquilinos, que en las noches y de madrugada, presa de los más violentos arrebatos salía a deambular por el vecindario como alma en pena, con el pelo parado y su rostro de manchas albinas a causa del vitíligo. Terrorífica visión para quien se la encontrara en una noche de luna. En sus raros momentos de paz, leía con avidez a Vargas Vila y recitaba los poemas macabros de Julio Flórez.
Llego a Orlando con visa de turista y había solicitado prorroga antes de los seis meses de su vencimiento. Siempre atravesó con su hija y con su nieto, situaciones económicas difíciles, vivían con lo que su hija ganaba y con los pocos dólares que le dejaba la fabricación de tamales para vender. Esta situación ya casi insostenible les había obligado a tomar la penosa decisión de regresar a Colombia, la angustia y el desespero eran palpables.
Veinte días antes, de la fecha programada para el regreso y cuando ya las reservas de los tiquetes habían sido hechas tras recibir la notificación del servicio de inmigración que la conminaba a abandonar el país inmediatamente, conoció a Luis hombre maduro de sesenta y siete años, este inmigrante cubano con más de treinta y cinco años de ser residente, electricista de profesión oficio que le reportaba importantes utilidades al año, adicionalmente recibía dos jubilaciones y la renta de tres propiedades. Tres días antes de partir le comento que viajaba y él le dijo que esto no podía ser, ella le explico y él insistió, proponiéndole que se casaran inmediatamente.
Dos días después ante el juez, contraen matrimonio, sus hijas que asistían a la ceremonia se miraron y exclamaron al unísono; ¡milagro, milagro! Y el nieto tiro al aire su chaqueta.
Ya en casa, sus hijas aún no podían creer, toda la familia se había ganado la lotería, ya todas podrían legalizar su residencia y solo se les ocurrió comentar que: “Luchito era; hasta bien parecido”.
CAPITULO III - QUIÉN ES EL TRUHAN?
Conoció también a Alfredo, hombre de contextura gruesa de uno con setenta y ocho de estatura, a quien se le empezaba a notar esa calvicie incipiente de los cincuenta y cuatro años, trashumante, doctor en ciencias, poeta, conductor de camiones, operador de maquinaria pesada, vendedor de cursos de inglés, seguros de vida, distribuidor de computadoras, Decano de la facultad de ciencias de la Universidad de Puerto Rico, profesor universitario, miembro de la comunidad Gaitors, obrero de una fábrica de prefabricados de concreto, chofer de camiones, químico de laboratorio para una fábrica de plásticos, teólogo, músico, cabalista, religioso, croupier de casino, combatiente de Vietnam en los comandos especiales, mujeriego empedernido y balandro consumado.
Hombre culto y preparado en diversas disciplinas, de fácil expresión y verbo seductor, de facetas extremas que podían variar abruptamente de la frivolidad y el encanto a la intransigencia y la violencia, disfrutaba durante horas narrando sus aventuras amatorias de las cuales conservaba un archivo de fotografías con mujeres desnudas en posiciones lascivas, fotografías tomadas por él en cada relación sexual. Cuando salía a una cita, y antes de guardar el condón en su bolsillo se colgaba en el hombro su cámara fotográfica de revelado instantáneo, colgaba su celular en el cinto para estar atento a contestar la llamada de su esposa si ocurría durante su romance, llamada de la cual siempre le advertía a su amante de turno por si lo sorprendía en el cénit del coito, esta no se fuese a frustrar.
Decía proferir un amor infinito por su actual esposa con la que se había desposado hace veinticinco años después de dos matrimonios anteriores, Todas las noches a las ocho y treinta llamaba a su madre para pedirle la bendición y esperaba la llamada de su esposa a quien le juraba fidelidad eterna y sumisión absoluta.
Su universo personal, y su satisfacción era enamorar a toda mujer, no importaba la edad, la condición, o la belleza, se esforzaba por ser agradable, su coqueteo personal o telefónico le brindaba la satisfacción de creer que las podía llevar a la cama si él así lo hubiese querido, esa era su obsesión.
Cuando lo conoció, atravesaban una situación similar, él había perdido su fortuna y sobrevivía con los ingresos de cualquier trabajo diario que le resultase, atendía las instrucciones de su esposa en cuanto a la ciudad y el lugar en que debería vivir. Cuando se traslado a los Estados Unidos en su última estadía, su esposa le dijo que debería radicarse en New York y el así lo hizo, hasta que una noche a finales de Julio lo llama su esposa y le ordeno que se fuera a vivir a la Florida porque Ella había soñado que no le convenía vivir y trabajar en Manhattan, para ese entonces trabajaba de mesero en un restaurante en el Word Trade Center, El sin hacer preguntas simplemente renuncio al día siguiente y treinta y seis horas más tarde tomaba avión con rumbo a Orlando en la Florida, cuarenta días después las torres gemelas del Word Trade Center fueron totalmente destruidas y allí murieron más de seis mil personas. Decía también atender ciegamente los mandatos bíblicos, los cuales recitaba de memoria para justificar cualquier actitud o actuación de su comportamiento. En resumidas cuentas era un fariseo moderno.
Pregonaba sobre sus miles de dólares en la cuenta corriente, y amenazaba con comprar todo lo habido y por haber, pero a la hora de la verdad, no compraba nada, esto lo hacía para ganarse el respeto de los dueños de la casa, en la que los dos eran inquilinos.
Así y mediante la estrategia de expresar a los cuatro vientos que él no se inmiscuía en la vida de los demás y respetaba sobre todo la privacidad del matrimonio del que eran inquilinos; opinaba quedo al oído de la dueña de casa, como quien no quiere decir y lo dice todo, sobre lo que deberían hacer y lo que no deberían hacer. Esta, mujer alegre, jovial y bondadosa inmersa en un conflicto sexual, sentimental y económico, lo dejaba hablar amparada en su amistad, que se remontaba a su juventud, cuando ambos se conocieron en su ciudad natal allá en Puerto Rico.
Rápidamente Alfredo se convirtió en el oráculo y vocero de la familia, compuesta por Blanca y su hijo de diecisiete años fruto de su primer matrimonio con un policía, del que se había separado cinco años atrás y de su amante un joven ex soldado del ejército Guatemalteco.
Blanca frisaba los cuarenta y cuatro años, mujer de baja estatura no más de cuatro pies cinco pulgadas, rechoncha, de exuberantes formas, caderas ampulosas y senos prominentes, de pelo teñido de rubio y vestir insinuante.
Fernando su amante, de treinta y un años descendiente directo de los indios Maya de los cuales hereda un marcado genotipo indígena, con la sola excepción de su estatura, cercana a los uno ochenta único rasgo heredado de un ancestro alemán, de vientre abultado y manos sarmentosas aquejadas de una prematura artritis degenerativa, hombre sin educación y con una incipiente cultura lograda durante su estadía en él ejército de Guatemala el que lo entreno, para representar a las fuerzas armadas de su país en las competencias internacionales de remo, deporte del cual devengo su sustento, hasta que inmigro a los Estados Unidos tras las faldas de una mujer veinticinco años mayor, de la que fue su amante hasta que conoció a Blanca, quien lo gano tras ofrecerle mayores comodidades en la Florida.
Hombre amable, servicial y meloso con las mujeres, a las que sabía utilizar logrando que lo sostuvieran y le brindaran las comodidades que con su salario diario no hubiese soñado poseer. Trabajaba esporádicamente como obrero de la construcción, jardinero, carpintero ayudante y en cualquier oficio para lo que lo reclutaran las agencias diarias de empleo temporal, que pagan el salario diariamente y que El se gastaba religiosamente, comprando lotería y tomando cerveza, sin llegar a aportar un solo centavo a los gastos de la casa, Blanca le tenía un vehículo último modelo y un televisor gigante de 52 pulgadas, una cómoda silla reclinable forrada en cuero le cocinaba los alimentos que el demandaba, le lavaba la ropa y lo mimaba antes de ir a la cama en donde debería retribuirle los beneficios recibidos por esta voluptuosa mujer.
Nunca tuvo el sentido de familia ni conoció las responsabilidades propias del hogar, tenía muy claro que había sido contratado para brindar placer y recrear a su benefactora con el sexo, por ello continuamente amenazaba con irse definitivamente para New York en donde lo esperaba su anterior amante La que ya había subido la oferta según él lo pregonaba. Tal como quien actúa de martillo en una subasta pública.
En una ocasión llego a confirmar que Blanca estaba de acuerdo con su viaje a New York y que había decidido prestarlo a su amante de New York hasta tanto saliera de la difícil situación económica, por la que atravesaba y una vez superada esta, el se volvería a reunir con Ella, cuando ya pudiese brindarle las comodidades que exigía. Lo decía con naturalidad, con desparpajo, sin ninguna vergüenza. A Él nunca se le paso por la mente, que la cultura Occidental era diferente a la cultura indígena, en la que la mujer trabaja duro, mientras el hombre caza; no, Él seguía la norma de sus ancestros; pero en vez de salir a cazar para alimentar a su tribu, Fernando salía a cazar otras damas, cuando Blanca se encontraba en su trabajo, a las que divertía en el lujoso vehículo que le tenía su amante, pletórico de dicha y de cerveza.
Esporádicamente trataba de hacer las veces de jefe de hogar y las emprendía contra Libardo el único hijo de Blanca.
Libardo nunca estuvo de acuerdo con los vínculos maritales de su madre, su seudopadrastro aunque no lo maltrataba, continuamente estaba azuzando a su amante para que coartara la libertad del joven, mediante cantaletas eternas en las cuales pronosticaba que Libardo terminaría irremediablemente en la cárcel. Este como cualquier joven a su edad, estudiaba y se divertía sanamente, en términos generales era un joven aplicado y juicioso, aunque se comportaba rudamente con su madre quizás como retaliación o repudio, por la entrega de su madre.
El candor y la ingenuidad, pareciera ser la norma de comportamiento de la dulce Blanca, su tacto y su manejo del contorno era magistral, solía oír en silencio y con cara de sorpresa, las maquiavélicas directrices de Alfredo, atendía melosamente a su amante, a quien le permitía expresar baladronadas públicas sobre sus arrolladoras conquistas femeninas. Se tomaba todo el tiempo para atender a Alfredo y oír sus interminables aventuras sexuales y amatorias, a las cuales respondía con una comprensiva sonrisa. En público se comportaba recatadamente con su huésped y era transigente y comprensiva con su hijo.
Nadie podría tan solo maliciar que tras de esta apariencia se escondía una mujer férrea y calculadora, la que tenía como objetivo su satisfacción sexual, y la consecuente búsqueda de amantes que le brindaran estabilidad económica, su casa alojaba con amor y calor humano a aquellos hombres que por pasajeras causales del destino necesitaren de su abrigo y hospitalidad, pero ella los sabia escoger, los analizaba, los cultivaba los observaba y los calificaba, así atrajo a Fernando a Alfredo y a otro huésped que alojo por treinta días en su hogar. Se insinuaba esperando respuesta y si no la encontraba, sutilmente se retiraba y continuaba la búsqueda.
Un día a finales de Noviembre, cuando ya el sopor del verano termino y la frescura del otoño abría las puertas al frío invernal, soltó la primera bomba, sin hablar, sin aparecer, pero como actriz principal tras bambalinas, utilizo a Alfredo, le hizo creer que atendía sus consejos y aplicaba sus directrices, y lo puso al frente del cambio de invierno, en ocho días envío a su hijo a Massachusetts explicando que este iría a pasar el Tankgiving con unos amigos, a Fernando una noche que llego borracho como tantas otras, le notifico que tendría que abandonar la residencia y marcharse para New York, al siguiente día a Alfredo y a su huésped los conmino a abandonar en las próximas cuarenta y ocho horas, le quito las llaves del carro a su amante y Envío a Alfredo para que lo pusiera a remate, llamo a quien le había vendido el gigantesco televisor y la confortable silla para que la retiraran inmediatamente, de tal forma que cuando llega Fernando de la calle, solo encontró que su cómoda residencia se había desintegrado.
Fue un proceso frío analítico y calculado, los cuatro hombres que la rodeaban le estorbaban, era hora de cambiar de escenario y así lo hizo; como se cambia la utilería de una obra de teatro, en forma inmediata y total, sin dejar rastro alguno de la función vespertina.
Tres días después de dejar a su amante en el aeropuerto, a Alfredo con su colchón de aire agujereado y su exiguo patrimonio en un destartalado camión y de despedir a su huésped que con sus pocas pertenencias las acomodo en su vetusto vehículo Ella salió orgullosa y alegre de la mano de un medico cincuentón para montar su próximo escenario.
A todos les hizo creer, que la controlaban, que signaban su destino que eran sabios y diestros en el manejo de la vida. Fernando; termino sin saber cómo ni cuándo, caminando bajo una fría ventisca, por una oscura y desolada calle Neoyorkina buscando a su antigua amante. Alfredo, deambulando en búsqueda de quien le brindara alojamiento, después de haber amenazado con arrendar media Ciudad, el huésped en un nuevo inquilinato y su hijo enfrentándose a la vida para conseguir su sustento, todos se quedaron colgados de la brocha, Blanquita había quitado la escalera para mudarla a otro vecindario.
También llegan a estas dehesas toros raros, que no hicieron el trabajo que les correspondió hacer en el hato, que desviaron sus instintos y nunca tuvieron fruto productivo y llegan al retiro estival no para esperar la primavera y buscar nuevas ilusiones, no... Llegan derrotados como Ariel.
CAPITULO IV - LA INTRASENDENCIA DE ARIEL
Ariel es un hombre que. En Octubre cumplió los sesenta años, de uno con setenta de estatura, pelo entrecano y caminar levemente encorvado, su apariencia inspira confianza, su aspecto refleja haber sido apuesto, en general se podría decir que a primera vista es una persona bonachona, pero la realidad es muy distinta, nació en un hogar difícil tres hombres y tres mujeres, su padre bebedor y jugador empedernido disipo su fortuna terminando en una silla de ruedas con un mal genio tenebroso, su madre mujer buena, trabajadora y de carácter fuerte.
Su infancia y juventud, transcurrió en un medio familiar indescriptible, en la cual dos de sus hermanas le atormentaron la existencia mediante peleas continuas y castigos injustificados que le laceraron el cuerpo y el alma, dejando huellas indelebles. Su hermana mayor – Él fue el quinto – dictadora despiadada, propietaria de los rencores más profundos con un concepto atrabiliario y deformado del comportamiento humano, incapaz de comprender y vivir en familia, critica furibunda de la sociedad y de quienes la rodearon, con amores enfermizos y enemistades profundas, su primer llanto fue un alarido de rencor en contra de la humanidad y así lo mantuvo hasta su muerte a los noventa años, edad que nadie se explico cómo pudo haberla alcanzado sin morir más temprano intoxicada con sus propios sentimientos. De igual forma se comporta en el transcurso de su vida la segunda de sus hermanas, aunque a diferencia de la primera logro conquistar por correspondencia a un ingenuo Europeo – única forma posible – y conformaron un hogar que dejo como fruto cuatro mujeres más, pero nunca olvido sus resentimientos y termino su existencia encorvada por este y atormentada por la tirria.
Sus hermanos uno mayor y el otro menor de marcadas tendencias homosexuales y al igual que sus hermanas, exudaron durante su existencia odio y malevolencia, el menor hombre de amplia cultura y de sobresaliente inteligencia, se autonombro el censor de sus congéneres no hubo amigo o compañero, ciudadano o coterráneo que se hubiese librado de sus criticas hirientes y hostiles, fue el maestro para destruir amigos, los tuvo por centenares y los destruyo por millares, nunca respeto al amigo, pero los necesitaba para desahogar sus malquerencias, de las cuales tampoco se salvaron sus hermanos.
Este marco familiar signo la vida de Ariel y nunca pudo liberarse del estigma que carcome a los seres que viven y vivieron alimentados por el resentimiento, el aborrecimiento y la envidia. En un desesperado impulso de liberarse cuando cumplía los veinticuatro años decidió huir de su hogar para radicarse en los Estados Unidos cuando un compañero lo convenció de viajar, con empeño y disciplina ahorro hasta el más mínimo dinero he incluyo lo que robo de los escritorios de la empresa en que trabajaba y de la alcancía de su madre hasta reunir lo suficiente para conseguir la visa y el valor de los tiquetes, solo tres días antes anuncio su propósito y salió en busca de un nuevo horizonte.
El bagaje con que llego a los New York fue ninguno, su educación, por haber sido un pésimo estudiante a duras penas alcanza el nivel primario; así solo con su aporte apuesto, el arrojo y la necesidad de huir empezó a labrarse su futuro.
Nunca había tenido libertades reales y se embriago con ellas, estudio seis meses de inglés y cuando pudo balbucear las primeras frases, empezó a trabajar con denuedo; dinero que ganaba, dinero que gastaba en divertirse; así duró, de trabajo en trabajo y de bar en bar, hasta que conoció a Manuel quien sería su amigo por muchos años y al que solo abandono, cuando este murió víctima del SIDA años mas tarde en los Angeles.
Seis años vivió en New York y luego se traslado a vivir a Los Angeles, en busca de Manuel quien había viajado con anterioridad, allí conoció épocas de confort y bonanza y durante los veintiocho años de su residencia en esa ciudad, mantuvo los más agradables recuerdos de su vida, desde allí viajo varias veces a Hawái por asuntos de trabajo y pudo visitar a su familia en tres oportunidades, las que siempre recordaba por lo amargo de su estadía y por las peleas que entre hermanos se tejieron y los prevenciones que sumaron.
En los Angeles su más profundo recuerdo lo guardaba con aversión, al haber convivido durante cinco años con Susana, mujer oriental, el recuerdo que lo atormentaba, tenía como causa; el que ella lo hubiese abandonado estando con tres meses de embarazo. Siempre justificaría su soledad sentimental con este mal recuerdo mas no con la verdad; su incapacidad de compartir, su egoísmo, sus enconos y aversiones su homosexualidad y su tendencia a llevar una vida licenciosa. Este fue su propio engaño su engaño consciente. Los últimos nueve años que residió en la Florida y antes de regresar a su país, trabajo de cajero en un hotel, durante este tiempo, diariamente robo pequeñas sumas de dinero hasta reunir unos 165.000 dólares con los que adquirió una pequeña chagra en su país y algunos bienes, que le permitirían vivir mejor en su ya incipiente vejez, sumados a los seiscientos dólares que recibiría del Gobierno tras su jubilación.
Teodardo lo vio llorar borracho muchas veces, por lo que quiso haber sido y no fue. Sus borracheras cotidianas siempre tenían el mismo desarrollo, como quien sigue las líneas de un libreto. Doce cervezas le bastaban; durante las tres primeras, pasaba del silencio profundo a la euforia, en las tres siguientes soñaba con lo que aun quería hacer y culpaba a su familia de lo que no hizo, en las tres siguientes lloraba y salía a buscar una puta negra y sesentona que le hacía sexo oral por cinco dólares, al regresar destapando la décima, prendía un cacho de marihuana que lo sumía en el letargo y en la ilusión, al destapar la onceava se levantaba tambaleante de su silla, para sacar de su closet un pene de caucho de proporciones gigantescas y contornos perfectos al que tomaba con cuidad y cariño como quien acaricia un niño, así, con el pene en su regazo permanecía un buen rato y tras concluir su doceava cerveza, borracho como una cuba de dirigía a su dormitorio, se metía el pene por el culo y dormía plácidamente.
CAPITULO V - LAS VACAS LOCAS
Naturalmente a estos parajes también llegan vacas locas, aquellas a las que no detiene ningún alambrado ni el zurriago del vaquero, que embisten lo que se mueva y con la cola parada y el hocico alzado, galopan ciegas sin conocer dirección.
Un día de Diciembre, salió con rumbo a su trabajo y por cualquier circunstancia regreso, en ese preciso momento sonó el teléfono, al levantarlo, oyó por la línea una agradable y juvenil voz femenina que preguntaba por una persona que alguna vez había habitado en la residencia que en ese momento ocupaba, cuando le expreso su decepción, Teodardo le indago para qué lo requería y Ella contesto; qué para ofrecerle un trabajo, El inmediatamente se ofreció y diez días después la conoció personalmente, cuando iniciaba sus labores con esa nueva compañía.
Patricia, así se llama, acaba de cumplir veintinueve años mujer menuda de baja estatura, no más de uno con cincuenta y cinco, aspecto juvenil y agradable a la vista, locuaz, pretenciosa, prepotente, y ambiciosa. Solía opinar sobre lo divino y lo humano y emitir conceptos sobre las personas, en forma apasionada, violenta y salvaje juicios de los cuales no se escapa ni su padre ni su único hermano dos años menor que ella y al que se refiere con términos aterradores.
Nieta de una mujer que creo a sus hijos contrabandeando mercancía de las islas San Andrés y Providencia hacia Colombia y que más tarde abrió un pequeño almacén en Medellín en donde solo se vendía mercancía que estuviera al margen de la ley aduanera, así su padre desde niño antes que aprender las vocales conoció la palabra soborno, prebenda, coimas y chantaje que lo llevarían con el tiempo a trasegar el camino que está a la izquierda de la Ley. Hoy es un acaudalado lavador de dinero que se mueve como pez en el agua por los vericuetos del narcotráfico, rodeado permanentemente de guardaespaldas.
Su madre mujer de contextura similar, suele visitar con frecuencia a sus dos hijos que residen en Miami, con la esperanza de que algún día Patricia siente cabeza y se estabilice después de haber iniciado nueve carreras Universitarias y en las cuales nunca paso del primer semestre, en ese lapso solo logro concluir con éxito un embarazo, del cual nació una niña que hoy tiene nueve años.
Cuando transitaba por su tercer matrimonio se traslado con su otrora esposo a buscar las dehesas de la Florida, muy pronto, cuando la realidad de tener que sobrevivir la llevo a trabajar en una planta de procesamiento de frutas en la cual desde las cinco de la mañana se dedicaba a pelar y escoger frutas por el salario mínimo, acompañada de doscientas mujeres como una inmigrante indocumentada mas. Pero su ambición, muy pronto la hizo poner los ojos en un supervisor, hombre regordete de calvicie prematura quien acababa de vincularse al negocio de la fruta.
Este había llegado de Chile en donde estudio Economía y administración Marina y trabajaba con una planta procesadora de pescado en la zona septentrional de chile, experto en pescado; en su producción, comercialización y control de calidad, quien también había llegado a la tierra de los dinosaurios azules en busca del espejismo del “sueño Americano”. Cuando Patricia lo conoció llevaba un año descargando camiones de pescado en una bodega, como cualquier indocumentado más.
Jaime que así se llama, llevaba una semana trabajando en su nuevo empleo cuando conoció a Patricia; soltero de treinta y un años, hombre de pocas palabras tal vez por haber estado recluido en la soledad de una alejada isla chilena en donde compraba pescado para la compañía en que trabajaba, sin mayor experiencia de la vida, sano e ingenuo para afrontar las melifluas artimañas femeninas, muy rápidamente cayó en la red de los coqueteos de esta ambiciosa mujer, quien vio la oportunidad de salirse de la mesa en la que picaba fruta, al enamorar al supervisor. Rápidamente le aplico una patada en el trasero a su esposo, argumentando que era un pobre de espíritu y que el chileno aunque no era atractivo ni bien parecido, le quería mucho a su hija; y así, sin más ni más, salió tras el chileno quien ya había sido ascendido a director de la operación de fruta en Miami.
Una vez sus ingresos mejoraron, y ya no tenía que ensuciarse las manos, tomo a pecho su nueva posición de esposa del director, consiguiendo con la empresa de fruta que la nombraran asistente de su nuevo esposo. De esta manera su ego traspaso las fronteras del Universo vanagloriándose a diestra y siniestra de los éxitos que ella sola había conseguido, a lo que concluía, que ya había triunfado en la vida sin haber aun cumplido los treinta años.
Pero como aun sigue indocumentada y su nuevo esposo tramita su legalización sabe muy bien que en cualquier momento podrá regresar a la mesa de la fruta, esto sumado a su insoportable personalidad la hacen, una despiadada dictadora con los subordinados de su esposo, en su mayoría inmigrantes latinos, indocumentados como ella, a quienes, tomándose atribuciones que no le corresponden, los hace trabajar dieciséis y dieciocho horas incluyendo los domingos por la misma paga, y cuando alguien le reclama, amenaza que si no les gusta, que cambien de empleo.
CAPITULO VI - OTRA REALIDAD MÁS
El recordar a Patricia le confirmo a Teodardo, que hacia bien en embarcarse y seguir tras la ilusión que lo había traído a estas tierras de oropel y fantasía donde el desespero por vivir en soledad lleva a los hombres y mujeres a comportamientos extraños, unas veces con suerte y muchas sin ella.
En su pequeño petate le quedaba la experiencia de haber pisado un Dinosaurio azul solo comparable con lo estrambótico, ilusorio y fantástico de estas tierras que se aprestaba a abandonar.
Este pensamiento lo hizo sonreír con comprensión, al entender como en muchos tramos de la existencia, los seres humanos transgreden sus principios y los suplantan por intereses mediatos. Esta es la realidad de la supervivencia.
Había oscurecido en el muelle y solo el titilar de las luces, lo saco de su letargo y de sus pensamientos, en ese momento y desde el puente del “Delmonte” le hacían señas para que subiera a bordo.
FIN
AUTOR: CALCANTE
Cuento Corto
04/08/2010
CALCANTE
CAPITULO I - EPOCA ESTIVAL
Una tarde de julio, recostado en un bolardo del muelle de Savannah mientras observaba el declinar del sol después de un caluroso día de verano, Teodardo Albarracin esperaba la señal del contramaestre para abordar el carguero “Delmonte” que lo transportaría hasta el puerto de Le Havre, en Francia; así se sumergió en sus recuerdos de lo que había sido su paso por la Florida, Texas, Carolina del Norte y Georgia, a donde había llegado hacia dos años en busca de paz y estabilidad económica, que a sus cincuenta y cuatro años le asegurara un devenir tranquilo.
Recordó los años que se dedico a la cría extensiva de ganado en los llanos que comparten Colombia y Venezuela, y tuvo la oportunidad de observar y conocer sobre el ganado vacuno en establecimientos de cría masiva, en donde las condiciones estacionarias determinan el comportamiento de los animales en el hato, respondiendo a las condiciones naturales en forma predeterminada con ciclos exactos y de acuerdo al calendario.
Entre las especies propias de la región el caso del ganado vacuno es representativo. Existen en esta zona, tres estaciones muy marcadas. La primera empieza a mediados de Diciembre y concluye a finales de Marzo se caracteriza por la escases de lluvias y durante los meses de Diciembre y Enero, se asemeja a la época de primavera. El nacimiento de becerros es masivo y se prolonga hasta Abril temporada en la que se inician las lluvias.
En los meses de Febrero, Marzo y Abril, paren las vacas rezagadas, se asemeja a la época de verano, se reseca la tierra y la sequía llega en el mes de Marzo; para Marzo y Abril la mayoría de la vacada entra en celo nuevamente y todos los toros inician el apareamiento Es la época en que la torada tiene una actividad febril, con batallas violentas –a veces mortales- entre los toros jóvenes y los adultos, para cubrir a las novillas primerizas y a las vacas en celo.
Es en Mayo cuando se inician la tercera estación, donde las lluvias torrenciales mantendrán totalmente anegado el llano; esta estación va desde Julio hasta principios de Diciembre.
Así todas las vacas en condición de parir deberán quedar preñadas a principio de Mayo, de tal manera que inicien la época de partos cuando las condiciones climáticas son benévolas y las plagas hayan desaparecido y así los terneros recién nacidos puedan sobrevivir, este comportamiento lo hacen de forma natural, sin la intervención del hombre.
Estos fenómenos climáticos estacionales determinan un comportamiento especial de los toros, normalmente se cree que donde está el hato de vacas, allí estarán los toros y esto ocurre de Diciembre a Julio, pero a principio de Agosto poco a poco los toros más viejos se van aislando de la vacada y son los toros jóvenes que están iniciando el servicio los que más se demoran en abandonar el hato; Para Octubre absolutamente todos los toros se alejan y permanecen totalmente aislados de las vacas, nunca se mezclan, y persisten a gran distancia de las hembras desde Agosto hasta finales de Noviembre.
Así mismo algunas vacas viejas y novillas díscolas deambulan esporádicamente separadas del conjunto.
Vino a su memoria este fenómeno de asociación, al repasar lo que había sido su vivencia en la Florida durante los dos últimos años, en donde muchos de los hombres y mujeres entre los treinta y los sesenta años que también llegaron tras la ilusión, se comportan igual; pareciera que se aislaran de sus hatos y se dieran cita en esta zona del potrero, son miles con un comportamiento semejante y todos por causales similares, al igual lo hacen algunas mujeres maduras y jovencitas que no han podido encontrar estabilidad.
Para Tercio, Alfredo, Antonio, Alberto, Marino, Manuel, Oscar, Ariel y miles más; es el Octubre de sus vidas, se han alejado de sus parejas y de sus parajes. Desde diversas latitudes y distintos países van llegando a estas dehesas para reunirse; están como los toros viejos, tomando un respiro, cargando baterías, a la expectativa, a la espera que concluya la época invernal de sus vidas, para reiniciar el apareamiento en la próxima primavera.
Apacentados alguna vez en buenos pastos, casi todos han tenido hijos y tal vez fortuna, pero hoy, todos han venido en busca de nueva vida, a restañar las heridas que dejaron los combates de Abril, a recobrar las fuerzas a buscar nuevas oportunidades, a cambiar de hato, a buscar nuevas mujeres. Otros solo llegan a mugir por lo que no hicieron. Son pastos apropiados, miles de mujeres separadas con uno y dos hijos hacen lo mismo, emigraron a estos potreros de la Florida en donde florecen otros pastos de ilusiones y esperanzas. Todas están dispuestas a permitir el galanteo de los toros viejos y experimentados, que yacen tranquilos y a la expectativa, tratando de buscar con estos la estabilidad que les asegure un futuro estable. Allí se encuentra la mujer de primer parto, la que tiene dos y tres hijos que aún están criando, solas, sin esposo y en busca de compañero.
CAPITULO II - PARA EL DESCARTE
Recordaba a Liliana quien llego a la Florida procedente de una pequeña población del Norte del valle del Cauca en Colombia, durante su vida conformo un hogar del que le quedaron dos hijas después de enviudar, estas ya casadas la mayor con dos hijos y la segunda separada y con un hijo asumió la manutención de su madre que sin bienes de fortuna y sin mayor educación quedo expuesta a vivir el resto de su vida en la miseria.
Mujer de cincuenta y tres años cumplidos, de baja estatura que padecía por herencia una acentuada despigmentación cutánea que le cubría gran parte del rostro y casi la totalidad de su cuerpo. Este carate le daba una apariencia desagradable, la que sumada a su carácter de difícil trato, siempre malhumorada, tratando de manipular continuamente los sentimientos de su hija para lograr sus objetivos; de igual manera, era el tormento de su nieto de nueve años, nunca lo dejaba en paz, reñía continuamente con los inquilinos que le ayudaban a su hija a cumplir con las obligaciones de la renta.
Cuentan sus inquilinos, que en las noches y de madrugada, presa de los más violentos arrebatos salía a deambular por el vecindario como alma en pena, con el pelo parado y su rostro de manchas albinas a causa del vitíligo. Terrorífica visión para quien se la encontrara en una noche de luna. En sus raros momentos de paz, leía con avidez a Vargas Vila y recitaba los poemas macabros de Julio Flórez.
Llego a Orlando con visa de turista y había solicitado prorroga antes de los seis meses de su vencimiento. Siempre atravesó con su hija y con su nieto, situaciones económicas difíciles, vivían con lo que su hija ganaba y con los pocos dólares que le dejaba la fabricación de tamales para vender. Esta situación ya casi insostenible les había obligado a tomar la penosa decisión de regresar a Colombia, la angustia y el desespero eran palpables.
Veinte días antes, de la fecha programada para el regreso y cuando ya las reservas de los tiquetes habían sido hechas tras recibir la notificación del servicio de inmigración que la conminaba a abandonar el país inmediatamente, conoció a Luis hombre maduro de sesenta y siete años, este inmigrante cubano con más de treinta y cinco años de ser residente, electricista de profesión oficio que le reportaba importantes utilidades al año, adicionalmente recibía dos jubilaciones y la renta de tres propiedades. Tres días antes de partir le comento que viajaba y él le dijo que esto no podía ser, ella le explico y él insistió, proponiéndole que se casaran inmediatamente.
Dos días después ante el juez, contraen matrimonio, sus hijas que asistían a la ceremonia se miraron y exclamaron al unísono; ¡milagro, milagro! Y el nieto tiro al aire su chaqueta.
Ya en casa, sus hijas aún no podían creer, toda la familia se había ganado la lotería, ya todas podrían legalizar su residencia y solo se les ocurrió comentar que: “Luchito era; hasta bien parecido”.
CAPITULO III - QUIÉN ES EL TRUHAN?
Conoció también a Alfredo, hombre de contextura gruesa de uno con setenta y ocho de estatura, a quien se le empezaba a notar esa calvicie incipiente de los cincuenta y cuatro años, trashumante, doctor en ciencias, poeta, conductor de camiones, operador de maquinaria pesada, vendedor de cursos de inglés, seguros de vida, distribuidor de computadoras, Decano de la facultad de ciencias de la Universidad de Puerto Rico, profesor universitario, miembro de la comunidad Gaitors, obrero de una fábrica de prefabricados de concreto, chofer de camiones, químico de laboratorio para una fábrica de plásticos, teólogo, músico, cabalista, religioso, croupier de casino, combatiente de Vietnam en los comandos especiales, mujeriego empedernido y balandro consumado.
Hombre culto y preparado en diversas disciplinas, de fácil expresión y verbo seductor, de facetas extremas que podían variar abruptamente de la frivolidad y el encanto a la intransigencia y la violencia, disfrutaba durante horas narrando sus aventuras amatorias de las cuales conservaba un archivo de fotografías con mujeres desnudas en posiciones lascivas, fotografías tomadas por él en cada relación sexual. Cuando salía a una cita, y antes de guardar el condón en su bolsillo se colgaba en el hombro su cámara fotográfica de revelado instantáneo, colgaba su celular en el cinto para estar atento a contestar la llamada de su esposa si ocurría durante su romance, llamada de la cual siempre le advertía a su amante de turno por si lo sorprendía en el cénit del coito, esta no se fuese a frustrar.
Decía proferir un amor infinito por su actual esposa con la que se había desposado hace veinticinco años después de dos matrimonios anteriores, Todas las noches a las ocho y treinta llamaba a su madre para pedirle la bendición y esperaba la llamada de su esposa a quien le juraba fidelidad eterna y sumisión absoluta.
Su universo personal, y su satisfacción era enamorar a toda mujer, no importaba la edad, la condición, o la belleza, se esforzaba por ser agradable, su coqueteo personal o telefónico le brindaba la satisfacción de creer que las podía llevar a la cama si él así lo hubiese querido, esa era su obsesión.
Cuando lo conoció, atravesaban una situación similar, él había perdido su fortuna y sobrevivía con los ingresos de cualquier trabajo diario que le resultase, atendía las instrucciones de su esposa en cuanto a la ciudad y el lugar en que debería vivir. Cuando se traslado a los Estados Unidos en su última estadía, su esposa le dijo que debería radicarse en New York y el así lo hizo, hasta que una noche a finales de Julio lo llama su esposa y le ordeno que se fuera a vivir a la Florida porque Ella había soñado que no le convenía vivir y trabajar en Manhattan, para ese entonces trabajaba de mesero en un restaurante en el Word Trade Center, El sin hacer preguntas simplemente renuncio al día siguiente y treinta y seis horas más tarde tomaba avión con rumbo a Orlando en la Florida, cuarenta días después las torres gemelas del Word Trade Center fueron totalmente destruidas y allí murieron más de seis mil personas. Decía también atender ciegamente los mandatos bíblicos, los cuales recitaba de memoria para justificar cualquier actitud o actuación de su comportamiento. En resumidas cuentas era un fariseo moderno.
Pregonaba sobre sus miles de dólares en la cuenta corriente, y amenazaba con comprar todo lo habido y por haber, pero a la hora de la verdad, no compraba nada, esto lo hacía para ganarse el respeto de los dueños de la casa, en la que los dos eran inquilinos.
Así y mediante la estrategia de expresar a los cuatro vientos que él no se inmiscuía en la vida de los demás y respetaba sobre todo la privacidad del matrimonio del que eran inquilinos; opinaba quedo al oído de la dueña de casa, como quien no quiere decir y lo dice todo, sobre lo que deberían hacer y lo que no deberían hacer. Esta, mujer alegre, jovial y bondadosa inmersa en un conflicto sexual, sentimental y económico, lo dejaba hablar amparada en su amistad, que se remontaba a su juventud, cuando ambos se conocieron en su ciudad natal allá en Puerto Rico.
Rápidamente Alfredo se convirtió en el oráculo y vocero de la familia, compuesta por Blanca y su hijo de diecisiete años fruto de su primer matrimonio con un policía, del que se había separado cinco años atrás y de su amante un joven ex soldado del ejército Guatemalteco.
Blanca frisaba los cuarenta y cuatro años, mujer de baja estatura no más de cuatro pies cinco pulgadas, rechoncha, de exuberantes formas, caderas ampulosas y senos prominentes, de pelo teñido de rubio y vestir insinuante.
Fernando su amante, de treinta y un años descendiente directo de los indios Maya de los cuales hereda un marcado genotipo indígena, con la sola excepción de su estatura, cercana a los uno ochenta único rasgo heredado de un ancestro alemán, de vientre abultado y manos sarmentosas aquejadas de una prematura artritis degenerativa, hombre sin educación y con una incipiente cultura lograda durante su estadía en él ejército de Guatemala el que lo entreno, para representar a las fuerzas armadas de su país en las competencias internacionales de remo, deporte del cual devengo su sustento, hasta que inmigro a los Estados Unidos tras las faldas de una mujer veinticinco años mayor, de la que fue su amante hasta que conoció a Blanca, quien lo gano tras ofrecerle mayores comodidades en la Florida.
Hombre amable, servicial y meloso con las mujeres, a las que sabía utilizar logrando que lo sostuvieran y le brindaran las comodidades que con su salario diario no hubiese soñado poseer. Trabajaba esporádicamente como obrero de la construcción, jardinero, carpintero ayudante y en cualquier oficio para lo que lo reclutaran las agencias diarias de empleo temporal, que pagan el salario diariamente y que El se gastaba religiosamente, comprando lotería y tomando cerveza, sin llegar a aportar un solo centavo a los gastos de la casa, Blanca le tenía un vehículo último modelo y un televisor gigante de 52 pulgadas, una cómoda silla reclinable forrada en cuero le cocinaba los alimentos que el demandaba, le lavaba la ropa y lo mimaba antes de ir a la cama en donde debería retribuirle los beneficios recibidos por esta voluptuosa mujer.
Nunca tuvo el sentido de familia ni conoció las responsabilidades propias del hogar, tenía muy claro que había sido contratado para brindar placer y recrear a su benefactora con el sexo, por ello continuamente amenazaba con irse definitivamente para New York en donde lo esperaba su anterior amante La que ya había subido la oferta según él lo pregonaba. Tal como quien actúa de martillo en una subasta pública.
En una ocasión llego a confirmar que Blanca estaba de acuerdo con su viaje a New York y que había decidido prestarlo a su amante de New York hasta tanto saliera de la difícil situación económica, por la que atravesaba y una vez superada esta, el se volvería a reunir con Ella, cuando ya pudiese brindarle las comodidades que exigía. Lo decía con naturalidad, con desparpajo, sin ninguna vergüenza. A Él nunca se le paso por la mente, que la cultura Occidental era diferente a la cultura indígena, en la que la mujer trabaja duro, mientras el hombre caza; no, Él seguía la norma de sus ancestros; pero en vez de salir a cazar para alimentar a su tribu, Fernando salía a cazar otras damas, cuando Blanca se encontraba en su trabajo, a las que divertía en el lujoso vehículo que le tenía su amante, pletórico de dicha y de cerveza.
Esporádicamente trataba de hacer las veces de jefe de hogar y las emprendía contra Libardo el único hijo de Blanca.
Libardo nunca estuvo de acuerdo con los vínculos maritales de su madre, su seudopadrastro aunque no lo maltrataba, continuamente estaba azuzando a su amante para que coartara la libertad del joven, mediante cantaletas eternas en las cuales pronosticaba que Libardo terminaría irremediablemente en la cárcel. Este como cualquier joven a su edad, estudiaba y se divertía sanamente, en términos generales era un joven aplicado y juicioso, aunque se comportaba rudamente con su madre quizás como retaliación o repudio, por la entrega de su madre.
El candor y la ingenuidad, pareciera ser la norma de comportamiento de la dulce Blanca, su tacto y su manejo del contorno era magistral, solía oír en silencio y con cara de sorpresa, las maquiavélicas directrices de Alfredo, atendía melosamente a su amante, a quien le permitía expresar baladronadas públicas sobre sus arrolladoras conquistas femeninas. Se tomaba todo el tiempo para atender a Alfredo y oír sus interminables aventuras sexuales y amatorias, a las cuales respondía con una comprensiva sonrisa. En público se comportaba recatadamente con su huésped y era transigente y comprensiva con su hijo.
Nadie podría tan solo maliciar que tras de esta apariencia se escondía una mujer férrea y calculadora, la que tenía como objetivo su satisfacción sexual, y la consecuente búsqueda de amantes que le brindaran estabilidad económica, su casa alojaba con amor y calor humano a aquellos hombres que por pasajeras causales del destino necesitaren de su abrigo y hospitalidad, pero ella los sabia escoger, los analizaba, los cultivaba los observaba y los calificaba, así atrajo a Fernando a Alfredo y a otro huésped que alojo por treinta días en su hogar. Se insinuaba esperando respuesta y si no la encontraba, sutilmente se retiraba y continuaba la búsqueda.
Un día a finales de Noviembre, cuando ya el sopor del verano termino y la frescura del otoño abría las puertas al frío invernal, soltó la primera bomba, sin hablar, sin aparecer, pero como actriz principal tras bambalinas, utilizo a Alfredo, le hizo creer que atendía sus consejos y aplicaba sus directrices, y lo puso al frente del cambio de invierno, en ocho días envío a su hijo a Massachusetts explicando que este iría a pasar el Tankgiving con unos amigos, a Fernando una noche que llego borracho como tantas otras, le notifico que tendría que abandonar la residencia y marcharse para New York, al siguiente día a Alfredo y a su huésped los conmino a abandonar en las próximas cuarenta y ocho horas, le quito las llaves del carro a su amante y Envío a Alfredo para que lo pusiera a remate, llamo a quien le había vendido el gigantesco televisor y la confortable silla para que la retiraran inmediatamente, de tal forma que cuando llega Fernando de la calle, solo encontró que su cómoda residencia se había desintegrado.
Fue un proceso frío analítico y calculado, los cuatro hombres que la rodeaban le estorbaban, era hora de cambiar de escenario y así lo hizo; como se cambia la utilería de una obra de teatro, en forma inmediata y total, sin dejar rastro alguno de la función vespertina.
Tres días después de dejar a su amante en el aeropuerto, a Alfredo con su colchón de aire agujereado y su exiguo patrimonio en un destartalado camión y de despedir a su huésped que con sus pocas pertenencias las acomodo en su vetusto vehículo Ella salió orgullosa y alegre de la mano de un medico cincuentón para montar su próximo escenario.
A todos les hizo creer, que la controlaban, que signaban su destino que eran sabios y diestros en el manejo de la vida. Fernando; termino sin saber cómo ni cuándo, caminando bajo una fría ventisca, por una oscura y desolada calle Neoyorkina buscando a su antigua amante. Alfredo, deambulando en búsqueda de quien le brindara alojamiento, después de haber amenazado con arrendar media Ciudad, el huésped en un nuevo inquilinato y su hijo enfrentándose a la vida para conseguir su sustento, todos se quedaron colgados de la brocha, Blanquita había quitado la escalera para mudarla a otro vecindario.
También llegan a estas dehesas toros raros, que no hicieron el trabajo que les correspondió hacer en el hato, que desviaron sus instintos y nunca tuvieron fruto productivo y llegan al retiro estival no para esperar la primavera y buscar nuevas ilusiones, no... Llegan derrotados como Ariel.
CAPITULO IV - LA INTRASENDENCIA DE ARIEL
Ariel es un hombre que. En Octubre cumplió los sesenta años, de uno con setenta de estatura, pelo entrecano y caminar levemente encorvado, su apariencia inspira confianza, su aspecto refleja haber sido apuesto, en general se podría decir que a primera vista es una persona bonachona, pero la realidad es muy distinta, nació en un hogar difícil tres hombres y tres mujeres, su padre bebedor y jugador empedernido disipo su fortuna terminando en una silla de ruedas con un mal genio tenebroso, su madre mujer buena, trabajadora y de carácter fuerte.
Su infancia y juventud, transcurrió en un medio familiar indescriptible, en la cual dos de sus hermanas le atormentaron la existencia mediante peleas continuas y castigos injustificados que le laceraron el cuerpo y el alma, dejando huellas indelebles. Su hermana mayor – Él fue el quinto – dictadora despiadada, propietaria de los rencores más profundos con un concepto atrabiliario y deformado del comportamiento humano, incapaz de comprender y vivir en familia, critica furibunda de la sociedad y de quienes la rodearon, con amores enfermizos y enemistades profundas, su primer llanto fue un alarido de rencor en contra de la humanidad y así lo mantuvo hasta su muerte a los noventa años, edad que nadie se explico cómo pudo haberla alcanzado sin morir más temprano intoxicada con sus propios sentimientos. De igual forma se comporta en el transcurso de su vida la segunda de sus hermanas, aunque a diferencia de la primera logro conquistar por correspondencia a un ingenuo Europeo – única forma posible – y conformaron un hogar que dejo como fruto cuatro mujeres más, pero nunca olvido sus resentimientos y termino su existencia encorvada por este y atormentada por la tirria.
Sus hermanos uno mayor y el otro menor de marcadas tendencias homosexuales y al igual que sus hermanas, exudaron durante su existencia odio y malevolencia, el menor hombre de amplia cultura y de sobresaliente inteligencia, se autonombro el censor de sus congéneres no hubo amigo o compañero, ciudadano o coterráneo que se hubiese librado de sus criticas hirientes y hostiles, fue el maestro para destruir amigos, los tuvo por centenares y los destruyo por millares, nunca respeto al amigo, pero los necesitaba para desahogar sus malquerencias, de las cuales tampoco se salvaron sus hermanos.
Este marco familiar signo la vida de Ariel y nunca pudo liberarse del estigma que carcome a los seres que viven y vivieron alimentados por el resentimiento, el aborrecimiento y la envidia. En un desesperado impulso de liberarse cuando cumplía los veinticuatro años decidió huir de su hogar para radicarse en los Estados Unidos cuando un compañero lo convenció de viajar, con empeño y disciplina ahorro hasta el más mínimo dinero he incluyo lo que robo de los escritorios de la empresa en que trabajaba y de la alcancía de su madre hasta reunir lo suficiente para conseguir la visa y el valor de los tiquetes, solo tres días antes anuncio su propósito y salió en busca de un nuevo horizonte.
El bagaje con que llego a los New York fue ninguno, su educación, por haber sido un pésimo estudiante a duras penas alcanza el nivel primario; así solo con su aporte apuesto, el arrojo y la necesidad de huir empezó a labrarse su futuro.
Nunca había tenido libertades reales y se embriago con ellas, estudio seis meses de inglés y cuando pudo balbucear las primeras frases, empezó a trabajar con denuedo; dinero que ganaba, dinero que gastaba en divertirse; así duró, de trabajo en trabajo y de bar en bar, hasta que conoció a Manuel quien sería su amigo por muchos años y al que solo abandono, cuando este murió víctima del SIDA años mas tarde en los Angeles.
Seis años vivió en New York y luego se traslado a vivir a Los Angeles, en busca de Manuel quien había viajado con anterioridad, allí conoció épocas de confort y bonanza y durante los veintiocho años de su residencia en esa ciudad, mantuvo los más agradables recuerdos de su vida, desde allí viajo varias veces a Hawái por asuntos de trabajo y pudo visitar a su familia en tres oportunidades, las que siempre recordaba por lo amargo de su estadía y por las peleas que entre hermanos se tejieron y los prevenciones que sumaron.
En los Angeles su más profundo recuerdo lo guardaba con aversión, al haber convivido durante cinco años con Susana, mujer oriental, el recuerdo que lo atormentaba, tenía como causa; el que ella lo hubiese abandonado estando con tres meses de embarazo. Siempre justificaría su soledad sentimental con este mal recuerdo mas no con la verdad; su incapacidad de compartir, su egoísmo, sus enconos y aversiones su homosexualidad y su tendencia a llevar una vida licenciosa. Este fue su propio engaño su engaño consciente. Los últimos nueve años que residió en la Florida y antes de regresar a su país, trabajo de cajero en un hotel, durante este tiempo, diariamente robo pequeñas sumas de dinero hasta reunir unos 165.000 dólares con los que adquirió una pequeña chagra en su país y algunos bienes, que le permitirían vivir mejor en su ya incipiente vejez, sumados a los seiscientos dólares que recibiría del Gobierno tras su jubilación.
Teodardo lo vio llorar borracho muchas veces, por lo que quiso haber sido y no fue. Sus borracheras cotidianas siempre tenían el mismo desarrollo, como quien sigue las líneas de un libreto. Doce cervezas le bastaban; durante las tres primeras, pasaba del silencio profundo a la euforia, en las tres siguientes soñaba con lo que aun quería hacer y culpaba a su familia de lo que no hizo, en las tres siguientes lloraba y salía a buscar una puta negra y sesentona que le hacía sexo oral por cinco dólares, al regresar destapando la décima, prendía un cacho de marihuana que lo sumía en el letargo y en la ilusión, al destapar la onceava se levantaba tambaleante de su silla, para sacar de su closet un pene de caucho de proporciones gigantescas y contornos perfectos al que tomaba con cuidad y cariño como quien acaricia un niño, así, con el pene en su regazo permanecía un buen rato y tras concluir su doceava cerveza, borracho como una cuba de dirigía a su dormitorio, se metía el pene por el culo y dormía plácidamente.
CAPITULO V - LAS VACAS LOCAS
Naturalmente a estos parajes también llegan vacas locas, aquellas a las que no detiene ningún alambrado ni el zurriago del vaquero, que embisten lo que se mueva y con la cola parada y el hocico alzado, galopan ciegas sin conocer dirección.
Un día de Diciembre, salió con rumbo a su trabajo y por cualquier circunstancia regreso, en ese preciso momento sonó el teléfono, al levantarlo, oyó por la línea una agradable y juvenil voz femenina que preguntaba por una persona que alguna vez había habitado en la residencia que en ese momento ocupaba, cuando le expreso su decepción, Teodardo le indago para qué lo requería y Ella contesto; qué para ofrecerle un trabajo, El inmediatamente se ofreció y diez días después la conoció personalmente, cuando iniciaba sus labores con esa nueva compañía.
Patricia, así se llama, acaba de cumplir veintinueve años mujer menuda de baja estatura, no más de uno con cincuenta y cinco, aspecto juvenil y agradable a la vista, locuaz, pretenciosa, prepotente, y ambiciosa. Solía opinar sobre lo divino y lo humano y emitir conceptos sobre las personas, en forma apasionada, violenta y salvaje juicios de los cuales no se escapa ni su padre ni su único hermano dos años menor que ella y al que se refiere con términos aterradores.
Nieta de una mujer que creo a sus hijos contrabandeando mercancía de las islas San Andrés y Providencia hacia Colombia y que más tarde abrió un pequeño almacén en Medellín en donde solo se vendía mercancía que estuviera al margen de la ley aduanera, así su padre desde niño antes que aprender las vocales conoció la palabra soborno, prebenda, coimas y chantaje que lo llevarían con el tiempo a trasegar el camino que está a la izquierda de la Ley. Hoy es un acaudalado lavador de dinero que se mueve como pez en el agua por los vericuetos del narcotráfico, rodeado permanentemente de guardaespaldas.
Su madre mujer de contextura similar, suele visitar con frecuencia a sus dos hijos que residen en Miami, con la esperanza de que algún día Patricia siente cabeza y se estabilice después de haber iniciado nueve carreras Universitarias y en las cuales nunca paso del primer semestre, en ese lapso solo logro concluir con éxito un embarazo, del cual nació una niña que hoy tiene nueve años.
Cuando transitaba por su tercer matrimonio se traslado con su otrora esposo a buscar las dehesas de la Florida, muy pronto, cuando la realidad de tener que sobrevivir la llevo a trabajar en una planta de procesamiento de frutas en la cual desde las cinco de la mañana se dedicaba a pelar y escoger frutas por el salario mínimo, acompañada de doscientas mujeres como una inmigrante indocumentada mas. Pero su ambición, muy pronto la hizo poner los ojos en un supervisor, hombre regordete de calvicie prematura quien acababa de vincularse al negocio de la fruta.
Este había llegado de Chile en donde estudio Economía y administración Marina y trabajaba con una planta procesadora de pescado en la zona septentrional de chile, experto en pescado; en su producción, comercialización y control de calidad, quien también había llegado a la tierra de los dinosaurios azules en busca del espejismo del “sueño Americano”. Cuando Patricia lo conoció llevaba un año descargando camiones de pescado en una bodega, como cualquier indocumentado más.
Jaime que así se llama, llevaba una semana trabajando en su nuevo empleo cuando conoció a Patricia; soltero de treinta y un años, hombre de pocas palabras tal vez por haber estado recluido en la soledad de una alejada isla chilena en donde compraba pescado para la compañía en que trabajaba, sin mayor experiencia de la vida, sano e ingenuo para afrontar las melifluas artimañas femeninas, muy rápidamente cayó en la red de los coqueteos de esta ambiciosa mujer, quien vio la oportunidad de salirse de la mesa en la que picaba fruta, al enamorar al supervisor. Rápidamente le aplico una patada en el trasero a su esposo, argumentando que era un pobre de espíritu y que el chileno aunque no era atractivo ni bien parecido, le quería mucho a su hija; y así, sin más ni más, salió tras el chileno quien ya había sido ascendido a director de la operación de fruta en Miami.
Una vez sus ingresos mejoraron, y ya no tenía que ensuciarse las manos, tomo a pecho su nueva posición de esposa del director, consiguiendo con la empresa de fruta que la nombraran asistente de su nuevo esposo. De esta manera su ego traspaso las fronteras del Universo vanagloriándose a diestra y siniestra de los éxitos que ella sola había conseguido, a lo que concluía, que ya había triunfado en la vida sin haber aun cumplido los treinta años.
Pero como aun sigue indocumentada y su nuevo esposo tramita su legalización sabe muy bien que en cualquier momento podrá regresar a la mesa de la fruta, esto sumado a su insoportable personalidad la hacen, una despiadada dictadora con los subordinados de su esposo, en su mayoría inmigrantes latinos, indocumentados como ella, a quienes, tomándose atribuciones que no le corresponden, los hace trabajar dieciséis y dieciocho horas incluyendo los domingos por la misma paga, y cuando alguien le reclama, amenaza que si no les gusta, que cambien de empleo.
CAPITULO VI - OTRA REALIDAD MÁS
El recordar a Patricia le confirmo a Teodardo, que hacia bien en embarcarse y seguir tras la ilusión que lo había traído a estas tierras de oropel y fantasía donde el desespero por vivir en soledad lleva a los hombres y mujeres a comportamientos extraños, unas veces con suerte y muchas sin ella.
En su pequeño petate le quedaba la experiencia de haber pisado un Dinosaurio azul solo comparable con lo estrambótico, ilusorio y fantástico de estas tierras que se aprestaba a abandonar.
Este pensamiento lo hizo sonreír con comprensión, al entender como en muchos tramos de la existencia, los seres humanos transgreden sus principios y los suplantan por intereses mediatos. Esta es la realidad de la supervivencia.
Había oscurecido en el muelle y solo el titilar de las luces, lo saco de su letargo y de sus pensamientos, en ese momento y desde el puente del “Delmonte” le hacían señas para que subiera a bordo.
FIN
AUTOR: CALCANTE
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